¿Recién sacaste el registro? Tenemos estas recomendaciones para vos, que recién estás comenzando a manejar y no querés que se te escape ningún detalle.

 

¿Comenzaste a manejar, te llegó un sinfín de consejos y no sabés por dónde empezar? En esta nota ordenamos todo lo que tenés que saber para que no te pierdas en este nuevo camino que estás por tomar, joven conductor.

 

El auto es tu amigo

La primera vez que te subís a un auto puede que pienses que estás por manejar un OVNI, pero es cuestión de empezar a acostumbrarte, familiarizarte, de tener cierta intimidad con tu nave –¿por qué no? –, de conocer un poco de sus dimensiones,  no te olvides de: acomodar el asiento a tu medida, regular el volante, ver cómo ajustarte el cinturón de seguridad, chequear la visual de los espejitos retrovisores –si es que es necesario–, probar el limpiaparabrisas, comprobar si los sistemas de seguridad del auto funcionan –cierre de puertas y alarmas–, fijarte cómo cargar combustible y muchos etcéteras. “En los detalles está la perfección”, dicen. Bueno, tienen razón.

 

Sé previsible

Un poco de espontaneidad en la vida no está mal, pero si estás manejando, tenés que evitarla a toda costa. Ser previsible, en este caso, significa: “conocé bien el camino que vas a tomar antes de salir y no hagas nada de lo que no estés seguro” . Más que nada, se trata de cuidar el auto y de que conozcas detalles tales como dónde se puede estacionar, sentidos de las calles, cruces peligrosos, si pasan colectivos o tránsito pesado, y todas esas cosas necesarias para que no te sorprendas mientras vas en camino.

 

Hacé amigos

Todos tenemos un amigo que tiene tiempo libre  y encima sabe manejar. Bien, por ahí no, pero está bueno manejar con alguien al lado por más que ya tengas tu licencia, ya que vas a tener otra perspectiva del camino y de sus detalles. Es clave la confianza, así que rodeate de gente de confianza que te pueda dar más consejos que motivos para llenarte de nervios. Además, este feedback te va a ayudar a no automatizar tu conocimiento, que puede ser un efecto colateral no deseado de tanto practicar. Cada viaje es distinto.

 

Cuidados

Conducir no solo significa ir a la facultad sin esperar el colectivo. También tenés que aprender a cuidar el coche y a cuidarte. El mantenimiento mecánico te va ayudar a conocer el funcionamiento del auto y, mientras más alta subas la vara respecto a este ítem, más seguro vas a estar frente al volante. Controlá el aceite, frenos, no exijas el motor, revisá las luces, el estado y la presión de los neumáticos… Cuestiones básicas que si las dejás de lado te pueden convertir en un peligro andante. Resolver a tiempo los problemas es adelantarse a ellos.

 

Ojos bien abiertos

Tenés licencia de conducir y ya sabés cómo funcionan las señales de tránsito, semáforos, velocidades y todo lo que debés tener en cuenta con tus cinco sentidos a tope. Acá te sumamos una actividad más: ¡Mirá a los otros conductores! Observá quién viene detrás y quién delante, cuándo cambian de carril, si llevan carga, a qué velocidad van, anticipate a sus movimientos.

Contemplá todo lo que pasa a tu alrededor y evitá las distracciones. De más está decir que está terminantemente prohibido el uso del celular: modo avión, apagado o en silencio. También se recomienda ponerlo fuera de la vista, en fin, está en vos. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

 

Paciencia

Sí, tené mucha paciencia. Muchos de estos consejos son en apariencia agobiantes, pero si los tomás con naturalidad y cierta funcionalidad, vas a ver que son muy fáciles de llevar. Ser un buen conductor implica cuidarte a vos, a los demás y a tu auto.

Tus primeros kilómetros pueden ser todo un desafío, pero no te preocupes, nosotros te vamos a seguir acompañando con ideas y consejos de la mano de los que más saben.

Y vos, ¿qué consejo le darías a alguien que recién empieza? ¿Qué tips te sirvieron a vos? ¡Compartinos tu experiencia en redes sociales!

 

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